Ya gorditos, a ver Fed Up. Ahora mismo.

Llegué a Fed Up por Kevin Smith. Por si no lo conocen es un peliculasta (Clerks, Mallrats) que se dedica a hacer podcasts como malo de la cabeza. Siempre fue gordito además. Qué gordito, era obeso. Mórbido. Y siempre me llamó la atención que no le importara serlo. De hecho, su actitud siempre fue muy admirable para mí, porque el compadre no tenía problemas en aceptarse como gordo. ¡Qué bacán ser feliz y quererse, sin esa espina clavándose ahí en el ego permanentemente! Bueno pues Kevin Smith nos traicionó. Bajó como cuarenta kilos y nunca contó por qué. Yo asumí que simplemente le cayó la teja, o que fue al doctor y le dijeron que se iba a morir de un infarto o qué sé yo. Todos llegan al punto en que ser gordo es un cacho, supongo. Bueno el otro día lo escuchaba en uno de sus tantos podcasts y casualmente contó que lo que lo hizo cambiar de opinión (él lo describe como lo que “le abrió los ojos”) fue el documental Fed Up (2014), que se trata de la obesidad y la industria de alimentos gringa.

¿Qué puede decir un documental sobre gordura y comida que no se haya dicho mil veces antes? ¿Y es tan brígido que hizo a este gordo orgulloso bajar de peso tan drásticamente? No sé. Yo vi el Super Size Me y no me quitó las ganas de comer McDonald’s ni por ese día. De hecho creo que lo vi comiendo McDonald’s. En un McDonald’s. Disfrazado de Ronald. Ahí no más el Super Size Me, qué quieren que les diga.

Bueno pues con toda esa curiosidad y sospecha, busqué el famoso Fed Up, y déjenme decirles que Oh My God. Si tienen problemas con su peso, o tienen hijos/seres queridos con alimentación a su cargo, o simplemente si quieren pasarlo mal con el estado del mundo, TIENEN que ver esta cuestión. Tal como el documental de Al Gore te convence de que el planeta se va a ir a las pailas por culpa del calentamiento global, este documental te convence de la existencia del DEMONIO, y ese demonio es el AZÚCAR.

No voy a poder hacerle justicia a lo ilustrativo y didáctico que es este documental, así que véanlo no más. Si todavía no se convencen, voy a tratar de explicar de qué se trata. Les advierto eso sí que no son cosas nuevas que no se hayan dicho antes, lo heavy es lo claro que es para explicar todo, y lo convincente de los argumentos, entrevistas, fragmentos de noticias. De hecho antes de subir este post hice una breve investigación para ver si aparecían los clásicos artículos que refutan los documentales, y los que encontré en contra de este son puras patrañas. En otras palabras, me convencieron. Completamente. Felicitaciones, Fed Up.

Bueno pero básicamente lo que dice el documental es que todo el pensamiento actual de que somos gordos porque no quemamos las calorías que ingerimos es una falacia. Así, tal cual. Lo que pasa es que somos adictos al azúcar, y la industria alimenticia ha usado puras estrategias perversas y de lobby corporativo, para mantenernos adictos al azúcar. Cuentan cosas horribles, como que todos los productos “Reducidos en grasas” que compramos para estar más tranquilos en realidad tienen menos calorías, pero más azúcar. Y el problema es que una caloría de azúcar se transforma en grasa automáticamente, a diferencia de otro tipo de calorías.

Al mismo tiempo muestran la cantidad de poder que hay detrás de la industria alimenticia, y muestran cómo incluso Michelle Obama cayó ante este poder, cuando quería iniciar una campaña de comida saludable, y terminó propulsando programas de ejercicio. ¿Saben por qué? Porque a la industria alimenticia le conviene que creamos que lo que nos falta es ejercicio, cuando hacen todo lo posible para mantenernos adictos al azúcar.

Supongo que el documental me llegó tanto porque me reconocí como uno de esos adictos. Brígido. Y me he creído toda la vida el cuento de que soy gordo por culpa mía, porque soy flojo, porque no me gusta hacer ejercicio. Pero si este documental es cierto, resulta que soy flojo porque el azúcar me mantiene así. No quiero exagerar, pero los síntomas de la adicción al azúcar que listan en esta cuestión es una descripción de mi vida, y de toda la gente gorda que conozco. Y eso no es  culpa de los gordos cuando el lobby de la industria consiguió que se legislara a favor de ellos, dejando por ejemplo fuera de la etiqueta de los productos el porcentaje recomendable de ingesta diaria de azúcar. Y esto lo comprobé yendo a mi cocina a mirar si era cierto esta denuncia del documental. Y aquí está, la etiqueta de un café riquísimo que tomo todos los días, y que compré en los supermercados chilensis:

Según este documental, la ingesta de azúcar diaria agregada que podemos permitirnos son de 6 a 9 cucharaditas de azúcar. ¡Eso es ene! Pensé yo. Bueno pues resulta que productos que nosotros creemos saludables (como el cereal “reducido en grasas” o el “dietético” que compramos) exceden en una porción esa cantidad. O sea, en el puro desayuno (con cereal y juguito de naranja, muy saludable) ya estamos llenando lo recomendable. Calculen. ¿Y qué porcentaje de lo recomendable tiene el cafecito que yo endulzo con sucralosa? No tengo idea, es el único porcentaje que no aparece en la etiqueta.

En otras palabras, gorditos, estamos sonados. Por eso no bajamos de peso, por eso da lo mismo echarle mayonesa light al atún, por eso vamos al gimnasio y somos miserables. Porque la industria alimenticia se las ha arreglado para hacernos creer que la opción saludable nos hará bien, y porque les interesa perpetrar el modelo. Lo último que les preocupa es nuestro bienestar. Ellos quieren vender más comida, y para eso quieren que la comida sepa bien. Entonces: Más azúcar, más grasa, y más azúcar escondida cuando hagan drama por la grasa. ¿Los políticos hacen escándalo? Okay, producto reducido en grasas, con diez calorías menos pero con EXACTAMENTE LA MISMA CANTIDAD DE AZÚCAR que el otro. Azúcar que en nuestro cuerpo se transformará en grasa de todas maneras. Loco, mátenme.

Antes de seguir sonando como el Che Guevara de las guatas solo por ver un documental quiero decir que encontré el asunto muy serio y yo no suelo ser alarmista. Todos nos tranquilizamos siempre diciendo que la obesidad y la industria alimenticia son problemas gringos, que ellos inventaron la obesidad de alguna forma. Pero saben qué, si nos damos una vuelta por cualquier supermercado veremos que en realidad los gringos nos tienen secuestrados. Cada vez hay más productos gringos, y yo he caído con absolutamente todas y cada una de las etiquetas que dicen “Reducido en calorías”, “Sin grasas saturadas” y demases. Este documental hace tablas comparativas entre el producto normal vs. el light, y es para quedar llorando.

De nuevo, ya sé que todo el mundo “sabe esto” y que en rigor no es nada nuevo. Pero créanme que queda todo clarísimo en el documental, y es terrorífico e indignante. Espérense a ver las historias de las corporaciones y sus trampas para mantener gente adicta al azúcar. Y aún peor, las estrategias que usan para hacernos adictos desde niños. Después de ver este documental creo firmemente que este será el motivo de nuestro fin como civilización. Ni la madre naturaleza, ni los meteoritos, ni los zombis. Será la industria alimenticia, que nos tiene a todos adictos al azúcar y que en cuanto aparece alguien tratando de cambiar la situación (como Michelle Obama), ellos hacen lobby, ofrecen ayuda, inventan un producto nuevo con “menos calorías”, y vamos acumulando alimentos procesados, y la creencia de que el ejercicio es la solución a todo.

Otro ejemplo: ¿Se acuerdan de esa noticia que los gringos habían decretado la pizza como un vegetal? A todos nos dio risa, y fue como “Ay, gringos locos, con razón son tan obesos”, pero saben qué, tengo la firme creencia de que aquí en Chile nos están metiendo exactamente el mismo dedo (untado en azúcar) en la boca. ¿Elige vivir sano? Auspiciado por la nueva línea de productos Vivo. Y todos felices.

Les pido mil perdones por sonar tan propagandístico con este post, pero loco. Es realmente heavy. Y da mucha rabia. No sé cómo voy a lograr dejar el azúcar, pero el primer paso para superar una adicción es saber que se es adicto. O eso dicen en las películas con adictos, qué sé yo. Lo que sí sé, es que después de este documental ninguna ida al supermercado será lo mismo para mí. Y ninguna cosa que me eche a la boca pasará con tanta felicidad. En fin, el documental hace un mucho mejor trabajo que yo para inspirar rabia, paranoia y ganas de cambiar. Todos vean esta cuestión, por favor.

Fed Up está en Netflix, Torrentz y on-line. Atinen y muéstrenlo en sus casas.

PS. Si tengo algún lector que sea doctor, nutriólogo o lo que sea, por favor vea el documental y deme su opinión profesional. En los comentarios o por donde quieran. Gracias, cabros.

Actualización: Cabros, hoy entro a mi décimo quinto día sin azúcar después de haber visto este documental y puedo contarles que tiene razón en todo lo que respecta a síntomas, y efectos secundarios del azúcar y los endulzantes. Así que un saludo a todos los que decían en los comentarios que eran patrañas. Y aunque no lo hice con el propósito de adelgazar, les cuento que en este tramo he bajado cuatro kilos. A principios de este año me maté haciendo ejercicios, y comiendo “saludable” (sin dejar el azúcar, claro, ahora lo sé gracias a este documental) y nunca pude bajar más allá de lo que estoy pesando ahora. Ha sido difícil, pero no voy a parar ahora, menos cuando estoy experimentando cambios. Deséenme suerte, que está peludo. Gracias, cabros.